Correr con hongos: percepción vs rendimiento en la montaña

La delgada línea entre experimentar y perder claridad en carrera

FORMACIÓN

3/19/20262 min read

En los últimos años, el trail running ha cambiado. No solo en la forma de entrenar o competir, sino también en la manera en la que algunos corredores buscan mejorar su experiencia en la montaña. Dentro de ese contexto, ha comenzado a aparecer una conversación que hasta hace poco parecía lejana al deporte: el uso de microdosis de hongos psicodélicos.

En el foro Reddit, dentro de la comunidad r/trailrunning, varios corredores han hablado abiertamente de esta práctica, que sigue siendo en gran medida un tabú dentro del deporte: salir a correr después de consumir pequeñas dosis de hongos que contienen psilocibina.

Algunos corredores, principalmente en Estados Unidos, aseguran que correr bajo estos efectos les permite sentirse más conectados, más concentrados y, en cierto sentido, más “dentro” de la experiencia. No hablan necesariamente de correr más rápido, sino de correr mejor desde la percepción. Describen una sensación de fluidez, como si el movimiento fuera más natural y el terreno más fácil de interpretar.

Sin embargo, cuando se analiza con calma, lo que aparece no es tanto una mejora fisiológica como un cambio en la forma de percibir el esfuerzo. Es algo que el trail ya conoce bien. Ese estado en el que todo parece encajar, donde el cuerpo responde sin pensar demasiado y la mente deja de interferir. Lo que muchos llaman flow. La diferencia es que aquí no se llega a ese estado a través del entrenamiento o la experiencia, sino mediante una alteración externa.

Y ahí es donde empieza el verdadero debate.

Porque el trail running no ocurre en un entorno controlado. Se desarrolla en terrenos técnicos, en bajadas donde una mala decisión puede marcar la diferencia, en contextos donde la coordinación y la claridad mental no son opcionales. Alterar la percepción en ese tipo de escenarios introduce una variable difícil de controlar. Aunque la experiencia pueda sentirse positiva, el margen de error también puede aumentar.

Además, el concepto de “microdosis” es, en sí mismo, ambiguo. No existe una referencia clara, ni una estandarización, ni estudios sólidos aplicados al rendimiento en trail. Cada corredor interpreta y ajusta por su cuenta, lo que convierte esta práctica en algo profundamente incierto.

Más allá del debate sobre los hongos en sí, lo que este fenómeno revela es otra cosa. Habla del momento que vive el trail running. Un deporte que, en su origen, estaba ligado a la simplicidad y a la conexión directa con la naturaleza, pero que hoy empieza a absorber dinámicas de optimización constante, búsqueda de ventajas y exploración de límites cada vez más difusos.

La pregunta entonces deja de ser si esto funciona o no.

La pregunta es qué tipo de relación queremos tener con el rendimiento.